Empieza por las dimensiones reales
Anota largo, ancho y alto de cada unidad, incluidos el palé, el embalaje y cualquier elemento que sobresalga. Introduce la cantidad y el peso por unidad. Medir solo la mercancía puede subestimar el espacio necesario.
Por ejemplo, cuatro unidades de 120 × 80 × 120 cm ocupan 4,608 m³ en total. Si cada una pesa 250 kg, suman 1.000 kg. Estos datos son el punto de partida, pero todavía no indican cómo colocarlas.
El volumen no describe la distribución
Dos cargas con el mismo volumen pueden necesitar superficies de suelo distintas. Una pieza larga que no se puede girar se comporta de forma diferente a varias cajas pequeñas. Define los giros permitidos y las reglas de apilado antes de comparar espacios.
Si el embalaje no puede soportar peso, marca la unidad como no apilable. El hueco situado encima no está automáticamente disponible para otras mercancías.
Compara el espacio y la abertura de carga
Añade grupos de carga, configura las reglas y calcula. Compara 20DV, 40DV, 40HC y semirremolques Standard y Mega. Revisa las unidades colocadas, el peso y la distribución, no solo el porcentaje de volumen ocupado.
Las dimensiones interiores y la abertura de la puerta son medidas distintas. Las especificaciones de Hapag-Lloyd son ejemplos de su flota; las medidas pueden variar según el fabricante. Confirma el equipo concreto con el operador antes de reservar.
Utiliza el informe para acordar el plan
Observa la distribución desde varios ángulos y guarda el informe con un nombre de proyecto. Comunica al almacén las orientaciones y las reglas de apilado utilizadas. Vuelve a calcular si cambian las medidas o las cantidades.
Que la carga encaje geométricamente no equivale a diseñar su sujeción. Hay que comprobar por separado la inmovilización, la posibilidad real de cargar y los límites de peso, incluidas las cargas por eje en carretera.